CUENTOS POR CALLEJAS

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domingo, 13 de noviembre de 2011

MARÍA DE MÉXICO (FINAL)




Las visitas de ambos militares no coincidían. El teniente Cervantes acudía por las mañanas y el capitán francés por las tardes.

La última vez que fue el capitán Couchon era ya casi de noche. Había bebido más de la cuenta y se acercó a María con aire agresivo, haciéndole proposiciones que para cualquiera serían deshonestas. María lo rechazó con enfado.

-- Oye, María ¿es que te doy miedo?- inquirió el francés.

-- No me das miedo ¡Me das asco!

La reacción fue violenta. Con el rostro enrojecido de ira, y con los ojos desorbitados agarró a María por el cuello.

De pronto, una docena de pacientes de aquella sala se levantaron de sus jergones, abalanzándose para defender a la muchacha; algunos golpeaban al capitán con sus muletas, y otros con los puños.

La intervención de las monjas impidió que Couchon fuese muerto allí. El francés salió a la calle, y las religiosas le pidieron que mejor sería que no volviese más.

El teniente Cervantes supo lo sucedido en su visita de la tarde. María y la Superiora se esforzaron en contener al joven teniente, que sable en mano quería ir en busca del militar galo.

-- Miguel, por Dios, no intentes nada contra el capitán- le suplicó María-. Piensa en las represalias que tomarían contra gente inocente. Si me amas, haz lo que te pido. Voy a regresar a México. Ya buscaremos una solución para nuestro futuro.

Días después, María salió con su familia de Madrid, y, llegados a Cádiz, embarcaron hacia tierras mexicanas.

El teniente Cervantes decidió pedir su traslado al Ejército español en México y lo consiguió en poco tiempo. Adujo su amor por María y el deseo de casarse con ella.

Es tradición en el Ejército de España el facilitar el matrimonio cuando un oficial lo solicite. De ese modo, conseguida su petición se enrumbó hacia el Nuevo Mundo en un difícil viaje desde Lisboa.

Tras las formalidades pertinentes, Miguel y María contrajeron matrimonio en la iglesia de San Francisco. Se establecieron en la capital de la Nueva España, y el teniente Cervantes, tras un año de servicio, dejó la milicia  para iniciar carrera en la Administración del Virreinato.

Fue para Miguel oportuno su cambio de profesión. No tuvo que combatir el conato de rebelión iniciado por Hidalgo en 1810.

Para él, y por amor a María, México era ya su Patria.

9 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

sigo atenta....

Miquel dijo...

Salut ¡¡¡ Seguiremos leyendo tus entradas , gracias por pasar y a la ANNA también...les tengo presentes ¡¡¡

Carmen Silza dijo...

Hola querida amiga, aquí estoy y sigo visitándote...Un fuerte abrazo y buen comienzo de semana.

C.Silza

enletrasarte(Omar) dijo...

si la búsqueda era un relato agradable al lector,
tuviste éxito,
saludos

Miquel dijo...

Yo empiezo casi ahora ¡

FEPETE dijo...

Muchas gracias a todos. De momento, termino esta historia de María, pero no descarto retomarla en un futuro.

Por cierto, Carmen, supongo que habrá sido un lapsus por escribir a gran velocidad con el teclado, porque soy "amigo" y no "amiga".

Abrazos de Federico.

Mercedes Ridocci dijo...

Entretenidas historias las suyas.
Gracias por pasarse por mis blogs.
Espero que se encuentre bien.
Un saludo.
Mercedes.

midala dijo...

soy nueva pero estoy en ello,atenta a esta bonita historia de amor entre maria y miguel!!besitos

Gloria dijo...

Gacias por visitarme Fepete.

Tengo que hacer la entrada del día del niño y no se como encauzarla, no quiero hacer lo de siempre.
En fin..
A ver que sale.
Cuídese mucho...
Saludos fraternales.