CUENTOS POR CALLEJAS

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lunes, 1 de febrero de 2016

BOMBAS ATÓMICAS



Menuda se ha liado con la prueba de una bomba de hidrógeno que dicen ha realizado Corea del Norte.

Se ve que a los del sórdido club nuclear no les gusta nada que haya quienes puedan tener su propio artefacto infernal, pues a tan selecto círculo les disminuye su capacidad de influencia universal.

Hemos entrado en el siglo XXI como una prolongación del XX, al que llamo el siglo de los locos. Seguimos con la Guerra Fría, seguimos con los disparates de las guerras coloniales, aunque se disfracen con otros nombres, y seguimos con otras chifladuras que no se va a relacionar ahora.

Pero ateniéndonos a lo que me impulsa a escribir estas letras es preciso resaltar el peligro de esa espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas.

Una guerra "local" como la que podría producirse entre India y Paquistán utilizando armas nucleares ocasionaría una hecatombe en la mitad del continente asiático, con repercusiones en el resto del planeta.

No olvidemos que una explosión nuclear tiene dos vertientes: la de la fuerza dinámica destructora y la radiactividad que es esa atmósfera mortal que destruye todo lo orgánico, todo lo que es vida, y toda esperanza por mucho tiempo, tal vez por varias generaciones.

Esa capacidad que tenemos los hombres para aniquilarnos mutuamente ha dado lugar a la invención del armamento atómico, maldita invención que hará sonreír al mismísimo Diablo.

Sé que muchos me dirán que lo que escribo aquí ya lo sabían hace tiempo. "¿Y qué vamos a hacer? No tenemos poder para impedirlo."

Decía el escritor Wallace Watless que el humano es un mundo de pensamientos, y con ellos podemos construir nuestra existencia.

¿Estaba en lo cierto nuestro escritor? Yo creo que sí, creo que la mente tiene un potencial inmenso que llamaría divino si lo aplicamos a lo positivo, al bien, al auténtico progreso.

Supongamos que varios miles de millones de los hombres y las mujeres que habitan la Tierra pusieran de forma constante sus pensamientos en la consecución de la paz y del desarme atómico. Creo sinceramente que habría logros espectaculares.

¿Y si lo intentamos aunque sean solo unos cuantos millones?