CUENTOS POR CALLEJAS

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jueves, 1 de diciembre de 2011

PAQUITO Y SUS COMPAÑEROS




Paquito era un comunista fiel que dio varias veces con sus huesos en la cárcel. En aquellos años (época franquista) ser comunista era sinónimo de delincuente, de marginado. Para eso estaba el T.O.P. (Tribunal de Orden Público), eufemismo empleado con el fin de dar carácter legal a la persecución de individuos políticamente incómodos, ya que la legislación ordinaria no contemplaba como delito la pertenencia a partidos políticos de izquierdas.

Tras diversas estancias en las cárceles del Estado, Paquito aprendió un oficio, y con cuatro compañeros estableció una pequeña cooperativa laboral que realizaba trabajos especializados en la construcción de viviendas.

Eran Paquito y sus camaradas jóvenes, hábiles y concienzudos. El sistema cooperativo es reconocido y amparado en casi todos los países del mundo como forma empresarial social con ventajas fiscales y crediticias. De este modo iba transcurriendo la vida de estos entusiastas trabajadores, pese a algunos altibajos que se resolvían por la actuación de nuestro protagonista. En efecto, él era un hábil negociador y lograba no sólo resolver problemas, sino además buenos contratos, que se materializaban en rendimientos para la cooperativa.

Pero llegó un momento en que el demonio de la codicia tentó a Paquito. Se dio cuenta de que si dispusiera de empleados a sueldo, los beneficios serían para él mucho mayores que si continuara repartiéndolos con sus socios. O sea, que convirtiéndose en empresario individual podría enriquecerse.

Así que tomó esa decisión y se lo comunicó a sus compañeros. Éstos se vieron traicionados, y sufrieron con amargura el abandono de su presidente, al cual habían considerado un amigo leal. Les pareció inconcebible que aquellos ideales de fraternidad y colaboración se fuesen a pique tan fácilmente.

Paquito inició su negocio y le fue bien. Pero en 1993 comenzó una crisis que habría de hundir numerosas empresas en España, y este personaje vio cómo se desmoronaban sus proyectos. Dejó de obtener contratos; y solamente podía acceder a aquellos que eran ofrecidos por los organismos del Estado.

Para estos trabajos estatales las cooperativas tienen por ley preferencia, siempre que no superen los precios de las sociedades mercantiles. Por esa causa los antiguos compañeros de Paquito consiguieron sobrevivir, mientras que su ex socio devenido capitalista se fue hundiendo hasta desaparecer por completo.

Aseguran que Paquito deambulaba por aquellos lugares donde se efectuaban obras, mas nadie lo contrató.

Pasó a ser uno más de los numerosos parados del Estado español.

8 comentarios:

enletrasarte(Omar) dijo...

hay que decirle a Paquito, que sus antiguos amigos -si el les pide- le darán trabajo ¡o no serán los idealistas que dijeron ser!
saludos
muy buen relato

Mario Siles García dijo...

Me encantan tus "cuentos por callejas", historias de la vida diaria con moraleja final... ;-)

No obstante, no puedo evitar pensar que el caso de Paquito es algo aislado, y que normalmente y más en el mundo de los negocios es la gente sin escrúpulos la que tiene un final feliz...

Un saludo y un abrazo!

Lapislazuli dijo...

El relato es atrapante, coincide con el comentario enterior, que lamentablemente los inescrupulosos triunfan. Un abrazo

Gustavo de la Torre Morales dijo...

Muy buenas FEPETE. No negaré que es la primera vez que entro en este blog y, sin exagerar, este relato (el primero que he leído) me ha gustado y te daré mis impresiones:
1-No deja de ser cierto que los más inescrupulosos son los que trepan más alto por pisar a los otros sin ningún miramiento y como oportunistas se aprovechan de los demás y las circunstancias.
2-Tampoco deja de ser cierto que esto ocurre siempre que los buenos le dejen espacio para tales traquimañas y depende también del sistema social donde ocurra: en el capitalismo salvaje, independientemente de la competencia salvaje existente, los poderosos se agrupan para seguir despojando a la mayoría de sus derechos... por suerte en el socialismo cubano, los trepistas encuentran la justicia en el camino y terminan en manos de los tribunales. Ejemplo de esto se pueden citar.
3-Para mi Paquito no era un comunista fiel, porque de serlo no traicionaría los principios que mueven a quienes de corazón se entregan fielmente a la filosofía marxista... en mi caso, sería Marxista-Martiano-Fidelista.
Si Paquito cambió en el camino fue porque en su "yo" anterior existieron tibias dudas o vacilaciones y eso lo conllevó a cambiar su posición, donde el colectivismo del comunismo se torció al individualismo del capitalismo; lo cual cedió a esos mismos que lo llevaron a la cárcel en el franquismo y, que lamentablemente, hoy vuelven a gobernar en España.
Ahora, sólo aclarar un punto que señala Omar en su comentario. Los comunistas no son idealistas por el simple hecho de creer en la utopís de construir un mundo más justo y mejor. A ellos se les llamó siempre materialsitas por el planteamiento: Existo, luego pienso.
Fueron a los burgueses a quienes se les llamó idealistas por creer en lo contrario: Pienso porque existo... Un error garrafal al sobreponer el pensamiento a la materia; cuando el primero no existiría a no ser por la existencia material del ser humano.
Un abrazo Federico para usted y Rafael... y gracias por sus saludos a través del blog de JM Alvarez.

FEPETE dijo...

Muchísimas gracias a todos vosotros por vuestras lecturas y vuestros comentarios.

Lo que yo pretendía era diferenciar, quizá de un modo maniqueo, la integridad en los ideales de la tentación conducida por la codicia.

Seguiré escribiendo mientras tenga fuerzas para ello.

Un afectuoso saludo de Federico.

JEP dijo...

El relato está muy bien.

Cabe señalar que algunas de las empresas que capean mejor el temporal en la crisis española actual, son cooperativas.

Y, también, que unas de las posibilidades de los trabajadores despedidos es juntar indemnizaciones + paro capitalizado y constituir una cooperativa, o una sociedad laboral. En la crisis de los 90, se crearon algunas cooperativas importantes así.

FETEPE: en un libro cuyo nombre no recuerdo, M. Vázquez Montalbán comentaba como algunos los comunistas españoles, exiliados, resultaron ser excelentes empresarios, dada su capacidad de organización y su disciplina de trabajo. Es decir, lo de utópicos, no evita ser pragmáticos. Saludos.

FEPETE dijo...

Lo que pasa, JEP, es que a mí no me agrada el exceso de pragmatismo, sobre todo en algunos casos.

Muchas gracias por tu bien elaborado comentario.

Bosón de Higgs dijo...

Esto siempre da que pensar, porque es muy fácil criticar desde abajo y sobretodo cuando no se ha tenido la ocasión de ser tentado. El diablo se convierte de algún modo en un aliado de Dios y mediante la avaricia en este caso, se descubre que-paradójicamente-un comunista se convierte en un ansioso capitalista y deja a sus socios de lado. Codiciosos hay muchos, en mayor o menor escala y el dinero tarde o temprano los delata. Me viene a la mente ese refrán de : 'Más vale lo bueno conocido que lo malo por conocer'. Paquito debió quedarse como estaba y si bien o si mal, nunca hubiera perdido amigos. Me gustó mucho, un abrazo !!!